Hola, soy Igone

Y como tú, tengo una relación emocional con la comida. No soy dietista, soy coach especializada en Emociones y Alimentación y sé por experiencia propia que para terminar con los excesos con la comida, hay que dejar de mirar fuera (a la comida, los hábitos, las rutinas…) y empezar a mirar dentro (mi mente, mis emociones, mis creencias…).

La comida me ha hecho compañía desde que puedo recordar y ha sido una relación compleja durante muchos años. Después de más de 10 años probando distintos enfoques filosóficos y nutricionales me di cuenta de que realmente había algo en mi forma de comer que no se “solucionaba” solo cambiando mi dieta. Los atracones, los excesos, los empachos, la ansiedad…no desaparecían.  Mi “voracidad” seguía estando ahí, y podía empacharme igual, comiendo humus con tortas de arroz…

Decidí buscar respuestas de otro tipo. Y las encontré.

En este camino de exploración, decidí formarme con grandes profesionales de la psicología de la alimentación para poder acompañar a otras personas en su camino de reconciliación con la comida.

Descubrí que esta relación me mostraba la forma en la que yo vivía mi vida, en general. Era un espejo en el que podía mirarme y aprender. Y eso hice. Entendí que para liberarme de mi constante lucha con la comida, primero, tenía que cambiar mi mirada.  

Porque te diré algo…

EL PROBLEMA NO ES LA COMIDA. Nunca lo fue. 
Los cambios alimenticios como tal, no te van a llevar a la relación con la comida relajada y placentera que deseas. Perder peso tampoco, dicho sea de paso. 🙂

El cambio se produce cuando decidimos mirar más allá. Cuando queremos salir de aquello que empequeñece nuestra vida. 

Y por eso…

acompaño a personas apasionadas de la vida que quieren terminar su lucha con la comida, y
reclamar su poder, pero no saben cómo hacerlo.

  • Personas cansadas de comer en exceso, con ansiedad y sin saber encontrar su medida.
  • Que sienten que la comida ocupa demasiado espacio en su mente y su vida y están atrapadas en un bucle interminable.
  • Que están desanimadas de tanto intentar controlarse y no conseguirlo.  O por el contrario, cansadas de tanto control para luego verse de atracón en atracón.
  • Que ya no confían en su capacidad de alimentarse adecuadamente.

¿Te ocurre algo de esto a ti?

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