Hoy quería hablarte de las fórmulas. De las fórmulas que utilizamos para intentar controlar nuestros apetitos, especialmente. 

¿A qué me refiero con fórmulas? A planes, estructuras, normas… que confiamos en que nos indiquen el camino a seguir: una dieta, un plan dieta + ejercicio, un nuevo enfoque nutricional…

Una fórmula que me lleve al peso que quiero; una que me libere de mis excesos y compulsiones; una que me ayude a comer sano…

El otro día me contaba una de las valientes mujeres a las que acompaño su historia. Años de dietas, bajando de peso, recuperándolo, volviendo a bajarlo…y la última vez, hace unos años, cuando consiguió bajar mucho peso y además cogió una bonita rutina de ejercicio. Es una persona que cuando se pone, se pone, y estaba realmente contenta con sus comidas, que eran ricas, y disfrutando de su nueva vitalidad. Según me decía ella «podría haber seguido así siempre, ¡me encontraba muy bien!». Ella había cumplido su objetivo pero…la vida…

Llegó una lesión.
Una lesión que le impidió hacer ejercicio varios meses.
Primero sintió miedo: «cómo voy a poder mantenerme sin hacer ejercicio??»; luego llegó más miedo y comenzó la ansiedad.

Según se alargaba su lesión en el tiempo, pasó por una fase rabiosa contra su cuerpo y la lucha dentro de ella se hizo más fuerte hasta que sintiéndose sobrepasada, «se abandonó»… y volvió a recuperar el peso que había perdido y poco a poco, se pasó a la comida precocinada, sin estructura ni medida.

Se sintió desorientada, perdida y fracasada. Me decía el otro día: «fallé, la comida me ganó».

Pero la cuestión es que no, no falló.

Lo que ocurrió fue que:

 Su poder lo había colocado fuera de ella misma: en una dieta, un plan, una fórmula.
Y al no poder aferrarse a ella, tal y como la conocía, no supo transitar su nueva situación.

No se pudo adaptar y el miedo, que fue lo que le llevó a hacer dieta en primer lugar, se hizo más fuerte y le invadió.  Los resultados que había tenido dependían de la fórmula que había aplicado, y funcionado temporalmente, pero no hubo verdadera transformación en su relación con la comida. Hizo cambios en el mundo de fuera y la experiencia le enseñó mucho (nuevas combinaciones de alimentos y cómo afectaban a su cuerpo, nuevas rutinas…), pero no hizo cambios dentro de sí misma, donde reside la verdadera lucha con la comida.  

Y por eso quería hablarte de las fórmulas hoy, en este mes de enero, donde los propósitos e intenciones están en la mente de todas. Porque, a la hora de hacer las paces y tener una relación con la comida relajada y nutritiva, las dietas y los planes NO FUNCIONAN a largo plazo. 

Aunque es MUY humano intentarlo…

  • evitar la situaciones «peligrosas»
  • evitar alimentos «prohibidos»
  • distraernos para intentar no comer
  • convencernos de lo terrible que es un alimento, confiando en que así se nos quiten las ganas de comerlo
  • aferrarnos con fuerza a rutinas «saludables» (o intentarlo, al menos) que nos hacen sentir bajo control.

Todo esto puede ser útil a su manera… son experiencias que nos pueden enseñar cosas interesantes, peeeero…luego llega la vida. 

Y de repente…

• te echas una pareja a la que le encanta el pan blanco y el queso… o la bollería o el chocolate. Tu perdición.
• te haces un esguince y no puedes salir a andar, correr o ir al gym. Pánico.
• te coges una baja en pleno invierno y pasas muchas más horas en casa, tú…y la nevera. Lucha.
• te toca una temporada llena de eventos y celebraciones que no puedes evitar. Atrapada.
• o pasar un montón de horas en un hospital acompañando a un familiar con poco o ningún tiempo para cocinar o comer saludable…

Al no poder seguir las fórmulas a las que estás aferrada, vuelven los excesos y las compulsiones…aquello que es conocido, con lo que llevas años luchando, y que sientes que «te puede». Y el ciclo empieza otra vez. ¿Te suena? Es agotador. 

Por eso, lo que verdaderamente interesa es que el poder, tu capacidad de ELEGIR y de medirte, LO LLEVES DENTRO. 

Para que puedas vivir La Vida y también transitar los cambios, giros y volteretas que esta te propone sin luchas ni obsesiones. Que no te importe dónde estás, con quién o lo que haya para comer…porque sabes decir «sí» y decir «no» y también «hasta aquí».

Y esto, esta paz y libertad con la comida que buscas, no te va a llegar con una nueva forma de comer,

una nueva dieta un nuevo plan que sigas fielmente.

El verdadero cambio se hace desde dentro. «Destapando» tu poder personal.

Y te permite vivir y comer con fluidez.
Sin perfección.
Adaptándote a cada situación.
Comiendo sin miedo.
A veces acertando mejor, otras peor… como la vida misma.

Sin lucha. Sin obsesión. Sin rigidez. 

Por eso, en estas fechas de propósitos, elige uno elevado. No te conformes con soluciones temporales. Elige una verdadera transformación en tu relación con la comida y que esta sea real y duradera.

Transforma tu relación con la comida desde la raíz

Por tu soberanía  ♥

 

 

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