Llegan las (para algun@s, muy temidas) Fiestas…

Estos días escucho aquí y allá frases como “uf! qué pereza me dan estas fechas”, “odio las Navidades”, “si pudiera yo pasaba de todo y me iba al monte” y cosas del estilo… aunque también he escuchado “¡me encantan las Navidades!”. Sorpresa. Esto se escucha menos…aunque sí, claro, ¿por qué no? 🙂 .

Podríamos decir que lo vivas como lo vivas, estas fechas implican para empezar, varias cenas y comidas de “tipo celebración” en poco tiempo, la preparación que éstas implican, tener que lidiar y planificar con la familia, más interacción sociofamiliar, un aumento de sustancia, tanto física como emocional, para metabolizar, un cierto grado de estrés, puede que miedo a engordar, a los empachos, a la acidez…y en general, alteración de los ritmos y rutinas. ¡Casi nada!

Nos gusten o no, las disfrutemos o no, es indiscutible que son fechas que nos dejan algún tipo de “resaca”, bien sea física, emocional o de todo un poco.

La cuestión es que entre tanto compromiso y quehacer, podemos perder el contacto con lo que está ocurriendo en nuestro interior, en nuestro cuerpo, con nuestras emociones y sensaciones físicas. Es fácil que no encontremos la medida saludable de lo que necesitamos, a todos los niveles, y :

  • comamos más de lo que nos gustaría, necesitamos o nos conviene,

  • nos impliquemos, tal vez, en ex

  • ceso, sin pararnos a sentir cómo y cuánto queremos participar en los compromisos y eventos familiares,

  • actuemos y asumamos roles que nos mueven memorias antiguas dolorosas

  • y no nos demos el espacio que necesitamos para digerir todo aquello que estamos metabolizando, además de la comida (emociones, conversaciones, recuerdos…).

¿Te suena? 🙂

Una parte importante del estrés de estas fechas son las comidas y cenas familiares. Además de haber mucha comida, suele haber muchos otros componentes sobre la mesa también, como emociones y memorias. El abanico puede ser enorme y al perder la conexión con el cuerpo, es fácil que nos las traguemos también y nos empachemos, tengamos digestiones pesadas, acidez, insomnio…

La buena noticia es que suguiendo estas estrategias que te voy a dar a continuación, puedes vivir estas fechas con mayor conciencia, armonía y presencia:

1# Conecta con TU realidad interna.
Tómate unos minutos para pararte a sentir cómo quieres TÚ pasar estos eventos. ¿Qué significan
PARA TI?
Te propongo hacer una lista de aquello que te gusta, te resulta placentero.
Ejemplo:

  • Ver a mi tía…

  • La ensaladilla de mi madre.

  • Oir anécdotas del pasado

Y otra de lo que no:

  • El exceso de trabajo

  • La tristeza que me da que ya no esté…

  • Dormirme muy tarde y estar mañana cansada

Este simple ejercicio nos ayuda a ser más conscientes de nuestra realidad emocional, a predisponernos a disfrutar de aquello que sí nos nutre y disfrutamos y a estar despiert@s ante aquello que nos mueve. Es curioso cómo si nos paramos a “desgranar” las situaciones, podemos llevarnos sorpresas y descubrir la profundidad que esconde cada momento.
La reflexión puede seguir: ¿De lo que disfrutas, cómo lo disfrutas? ¿Cual es tu medida saludable? Y de lo que no…¿cómo puedes llevarlo de una manera más fácil? ¿dónde puedes poner un límite que sea saludable para ti? ¿a que puedes decir NO?

¡Lo importante es ir despiert@ y consciente! Conectad@ con nuestra realidad personal. HACIENDO EQUIPO INTERNAMENTE.

2# Siente tu cuerpo.
El cuerpo es la clave. Siempre. Nos habla continuamente y nos trae al presente. Realmente es quien pone la medida saludable de las cosas. Si escuchamos, percibiremos aquello que estamos metabolizando, tanto a nivel físico como emocional.

Por lo tanto, pararse a bajar al cuerpo antes del evento es una gran estrategia. Puede hacerse de muchas formas: darse un momento de relajación, un paseo, nadar, bailar, un masaje, un baño…tú sabes qué te trae de vuelta al cuerpo, a la conciencia de ti mism@.

3# Conviértete en OBSERVADOR/A
¿Cuántas veces nos ha pasado que llegamos a una situación “excitante” y para cuando nos damos cuenta estamos empachad@s, o super sensibles, o inquiet@s o alterad@s? A mí 100 millones de veces. Si no paro con antelación a conectar-me, y si además voy acelerada, ¡el desastre está servido! 🙂 Pero es que, además, si durante el evento no
paramos a observar(nos) y a sentir nuestro entorno, lo que nos rodea, la energía que traen los demás, lo que se está generando durante… toda esa información tan valiosa…pues siendo seres sensibles como somos, es muy probable que nos traguemos nuestro mundo y el de los demás. Que nos diluyamos en dinámicas, estados y formas que no son nuestras y acabemos estresad@s a muchos niveles, no sólo digestivo.

Por lo tanto, estrategia importante: OBSERVAR. Adoptar el rol de observador/a, que además de resultar interesante y entretenido, te coloca en tu eje y te ayudará a estar más empoderada.
4# Respirar.
El oxígeno es un gran metabolizador.
Si consideramos el poder digestivo con un fuego, entendemos que para digerir necesitamos un fuego fuerte para que combustione bien. ¿Y cómo se aviva el fuego? Con oxígeno. Así, cuanta más comida, más oxígeno necesitamos.
Pero no sólo eso…además,
la respiración profunda activa nuestro sistema parasimpático, que se encarga de activar las funciones digestivas. Da igual el estado en el que lleguemos, unas cuantas respiraciones profundas darán la señal al cerebro de que active el sistema digestivo y favorecer la digestión. ¡De 5 a 10 son suficientes! Podemos hacerlas en lo que tardamos en sentarnos, coger la servilleta, mirar lo que hay encima de la mesa y decidir por dónde empezamos a comer… y si mientras comemos, ¡y observamos!, respiramos a conciencia unas cuantas veces, estaremos muchísimo más presentes y conectad@s al cuerpo.

5# Disfruta.
De lo que hay. De lo que te gusta. Come SIN CULPA. ¡El placer es un gran metabolizador también! Disfruta de la compañía, de lo que sí te gusta, por pequeño que sea. No nos nutrimos sólo de comida por lo que estar en estado disfrutón (si hemos hecho el ejercicio de arriba, tendremos esto más presente) nos hace sentirnos satisfech@s y nutrid@s más profundamente y nos ayudará a no mezclar las distintas hambres que podamos tener (física, afectiva…).

¡IMPORTANTE! Todo esto es un práctica. Si nos desconectamos, volvemos a conectar, a recordar, a bajar al cuerpo…tantas veces como haga falta. Sin exigencias.
Sean como sean, no olvides liderar(te) y elegir a cada momento lo que es mejor para ti. Pueden ser una buena oportunidad para reforzar tu vínculo interior contigo mism@ y ser unas fiestas coherentes, nutricias y con mucha presencia. ¡Es posible!

Con amor,
Igone

P.D.  Si quieres explorar tu relación con la comida, tu cuerpo y las emociones, como camino para el empoderamiento y el conocimiento de ti mism@, no dudes en contactarme para concertar una “Sesión de Exploración” gratuita conmigo, aquí: http://igonefanlo.com/hablamos/

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